CREO QUE NO TENGO LECHE SUFICIENTE

La sensación de estar quedándose sin leche materna o que el bebé no se queda satisfecho es una de las cuestiones más angustiosas de la madre y sobre la que más consultas se reciben. Te explicamos cómo despejar estas dudas y confiar en tu poder de amamantar.

Has dado a luz a un precioso bebé que es el centro de tu vida y quieres lo mejor para él. Has decidido ofrecerle lo más valioso que tu cuerpo sigue teniendo: tu leche. Todo su mundo ahora gira alrededor de dos puntos que son su máximo placer: tus pechos.

Como un mamífero más la mujer posee mamas. Son dos glándulas con las que se puede alimentar a uno, dos e incluso tres bebés, y más. Puede que te agobie que el bebé no se despegue del pecho en todo el día y sus tomas consuman tanto tiempo del día que apenas quede hueco para hacer otras cosas. Si intentas separarle del pecho cuando parece que se ha dormido, apenas unos minutos después suele romper en un llanto inconsolable hasta que lo acercas de nuevo a él. ¿Será que se está quedando con hambre?


Funciones de la lactancia materna



Una de las cuestiones que conviene aclarar es que no siempre que tu hij@ pide el pecho es porque necesite tomar leche materna. Más allá del poder nutritivo de tu leche está el calor de tu cuerpo, el sonido de tu corazón y el ritmo de tus respiraciones, que le proporciona protección y seguridad. Los brazos de la madre le dan al bebé un refugio y una contención parecida a la que tenía dentro del útero, ofreciéndole esa misma garantía.


Mientras el bebé succiona se relaja y en su encuentro con su madre establece una conexión especial. Las miradas entre ambos son todo un ejercicio comunicativo. En esas miradas el bebé encuentra cariño y ternura. Su mamá es multi-satisfacción.

Al nacer inmaduros requerimos de unos cuidados maternales las 24 horas del día. En algunas culturas el bebé va cargado todo el tiempo sobre su madre con libre disposición al pecho, entendiendo que lejos del mismo corre un grave peligro de muerte. Se ha logrado así establecer una relación entre esta forma de maternar y la ausencia de cólicos de lactante, que pueden mostrarse como una falta de adaptación al entorno extrauterino, que está lejos de parecerse a lo que era dentro del vientre materno.


De esta manera el bebé tiene posibilidad de cubrir todas las necesidades desde los mismos dos puntos que son su vida entera. Fuera de esta forma de maternar el bebé siente la pérdida de su entorno adecuado, reclamando lo que es suyo y le suministra los cuidados que requiere. Ante la falta de una referencia que normalice la situación y la haga entender a la madre que lo que sucede es normal, ésta se plantea si toda la respuesta que le da su hij@ es porque no tiene leche suficiente, cuando lo que le falta es simplemente su pecho y la proximidad de su madre .ara satisfacer otras necesidades igual de importantes,


Identificar el problema real



Nada mejor que acudir a un grupo de apoyo a la lactancia o complementar tus clases de preparación al parto con un extra de lactancia, como un coaching personalizado. A través de estos recursos puedes mantenerte al tanto de aspectos de la lactancia, que como éste, sin información, pueden acabar en un destete precoz. El bebé necesita la lactancia materna en exclusiva hasta los seis meses, para potenciar su desarrollo y salud óptima.

Para saber con certeza que tu bebé no está recibiendo suficiente leche hay que tener datos objetivos, que son fácilmente observables desde casa y garantizados por el pediatra con el peso del bebé.

Estos parámetros se basan en la observación de los pañales del bebé:
  • Tiene que demostrarse que el bebé moja pañales de pis por lo menos en cinco cambios y que estos son de color claro, no anaranjados. Puedes comprobar que el bebé moja adecuadamente si tomas una referencia con un pañal en el que viertes unos 60 ml de agua, y comparar. 
  • El bebé también tiene que hacer caca, por lo menos dos al día (hasta las seis semanas de vida) con un color amarillo-mostaza, con grumitos y de textura semilíquida, por lo menos a partir del quinto día de vida. Si no es así y además no hace caca, podría ser un problema de falta de leche que habría que valorar. 
  • Además, el bebé, cuando recibe suficiente leche se muestra contento y se le ve saludable. 
El pediatra valorará el peso del bebé y comprobará que todo marcha bien:
  • Si tu bebé ha nacido con un peso adecuado para su tiempo y ha recuperado el peso del nacimiento en entre el octavo y el décimo día, se puede decir que el bebé está recibiendo un buen aporte. 
Brotes de crecimiento


Puede que comenzaras a amamantar a tu hij@ y que todo fuera bien hasta que detectas comportamientos en el bebé extraños. De repente pide más de la cuenta, puede pelearse con el pecho y tu notas los mismos más flácidos, nos parece que la leche se hubiera agotado.

No, no vamos hacia atrás, no hay menos leche cuando todo ha marchado tan bien como hasta ahora. Pero sí es cierto que los bebés están pidiendo más leche. ¡Porque está creciendo! Nuestros hijos son muy inteligentes. En sus comportamientos no suele haber nada caprichoso y todo se basa en la necesidad.

El bebé conoce muy bien los mecanismos de producción de la fábrica de sus sueños, sabe que si le pide más el pecho le dará más. Por eso cada cierto tiempo, cuando su cuerpo se lo requiere para crecer, tiene que ponerse pesado y llamar a la leche estableciendo una demanda mucho más intensa varios días. Si está cerca de su madre con el pecho a libre disposición y el bebé succiona bien, mamará un poco más cada día durante ese tiempo para alcanzar el pico de leche que necesita. Luego retornará a la "regularidad" de sus jornada diaria.

Es normal que esto suceda en determinados períodos: 
  • Alrededor de las tres semanas ( 17-21 días), 
  • Sobre las 6 semanas 
  • Cerca de los tres meses. 
Algunas mujeres conocen a estas etapas como días de alta demanda en los que saben que la relajación y el tomarse unos días de luna de miel, bien soportada por la familia, son fundamentales. Si la madres desconocen que esto va a suceder es posible que se confundan y estén tentadas a ofrecer suplementos innecesarios. A medida que el bebé estimula más el pecho, va recibiendo su recompensa en las siguientes tomas, hasta que finalice el periodo de crecimiento.

Estos brotes no siempre duran lo mismo. El primero de ellos suele ser cuestión de un par de días, pero el segundo puede retrasarse una semana hasta que se obtiene el resultado esperado. El brote del tercer mes de vida se relaciona más con un cambio en el bebé, que es más receptivo a estímulos y deja de prestar tanta atención al pecho para aprender del mundo. Además el pecho se ha vuelto un experto produciendo leche, no requiere tanto esfuerzo, y prescinde de comodidades. 

A partir del tercer mes el reflejo de eyección puede verse demorado un poco más e incomodar al bebé, que estaba acostumbrada al plato casi servido. El periodo de adaptación a este "brote" es un poco más largo y requerirá paciencia y respeto. Paciencia porque el bebé mamará cuando lo necesite y esto nos puede descolocar los horarios, y respeto porque lo que hace por una buena razón: está creciendo y aprendiendo.

Mi bebé pierde peso y está incómodo mamando


Puede que ninguna de las señales objetivas que te aseguran la lactancia suficiente sean adecuadas, o alguna de ellas falla. Puede ocurrirte que:
  • El bebé no moje pañales suficientes, o que haga pocas cacas y no sean amarillas. 
  • Además no coge peso suficiente o ha seguido perdiendo. 
  • El bebé duerme mucho y mama por debajo de las 8 tomas con poca fuerza, y le cuesta despertar. 
  • Parece que pelea por el pecho todo el tiempo, le cuesta engancharse y mama con muchas pausas, no le escuchas tragar y se queda mucho tiempo al pecho, durmiéndose al poco tiempo sin soltarse. 
  • Cuando el bebé mama te duele el pecho, notas incomodidad o molestias no sólo al amamantar.
Entonces puede que no haya leche suficiente por algún motivo, no necesariamente porque tu cuerpo falle.

¿Qué puedo hacer para que el bebé se quede satisfecho?


Estas situaciones se pueden prevenir si el inicio de la lactancia materna es lo más precoz posible. Esto es, que el bebé empiece a mamar dentro de las primeras dos horas lo antes posible. 

Las tomas en los primeros días deben ser más que nunca muy frecuentes y sin restricciones, intentando mantener al bebé en Contacto Piel con Piel para mejorar la secreción de leche.

El bebé tiene que mamar bien, de forma efectiva. Debe ser capaz de trasladar la leche del pecho a su boca y nutrirse adecuadamente. Por ello es necesario que alguien revise tu toma en el hospital una o varias veces hasta comprobar que todo va bien, sino la matrona debería ver la toma a las 48 horas post alta y confirmar que el bebé mama bien.

Tras la subida de la leche la lactancia sigue siendo muy frecuente y a demanda del bebé, sin restringir la frecuencia y la duración de las tomas. No podemos asegurarte cuántas tomas necesitará tu bebé, pero él sabe regularse si ha nacido a término y sano.

Si te fijas en las señales que te hace tu bebé cuando quiere mamar, verás que ya casi antes de estar totalmente despierto está dispuesto para hacerlo, y que en cambio cuando llora desconsoladamente, es posible que se le haya pasado alguna toma. 

Déjale que se suelte sólo del pecho, el sabe mostrar su saciedad de esta manera. Pero vigila si no se suelta, y mama con pausas y por mucho tiempo sin grandes movimientos de mandíbula ni sonidos de tragar. Puedes comprimir la mama si ves que el bebé se hace el remolón o simplemente le cuesta mamar bien y eficaz.

Conviene que todas las mamás sepan sacarse leche de forma digital o manual. Las manos son unas excelentes herramientas que nunca fallan cuando la luz se va. Puede serte útil para aliviar la subida de la leche pero sobre todo para sacar un extra de calostro en los primeros días si el bebé tiene dificultades para mamar o le cuesta especialmente mantenerse alerta. Cuanto más estímulo se le de al pecho en estos días de forma eficaz, menos cuesta que la leche suba y más volumen de leche se obtiene.

Se ha demostrado que la extracción de leche con sacaleches eléctrico, combinado con masaje y extracción manual de leche final, puede aumentar la cantidad de leche que el bebé puede tener disponible en su pecho. Puede que sea una buena idea si tienes problemas con el peso del bebé hacer estas cosas para poder asegurar el alimento al bebé y proteger tu producción de leche. No olvides consultar a tu asesora si esto ocurre, para que te guíe.

Procura estar relajada cuando amamantas. La tensión y la preocupación por la cantidad de leche puede bloquear la salida de leche que estando disponible, no ve salida porque no le abren las puertas. De esto se encarga la hormona oxitocina, muy sensible al entorno. Su liberación mejora cuando la madre se muestra confiada, segura y relajada.

Considera que el bebé no quiera el pecho si mama bien, ha tomado varias veces en el día y en un periodo corto de tiempo, y aún sigue inquieto. Puede que necesite otras cosas, como que le cambies el pañal, que le ayudes a expulsar gases, que le aligeres de ropa o incluso le duela algo. Algunos bebés cuando tienen mucho sueño no quieren saber nada del pecho, mientras que otros no pueden pasar sin él. 

No siempre que el bebé desea mamar, es porque tenga hambre. Si se calma mamando, y el problema es que se suelta, pero hasta ahora crece bien y succiona efectivamente, el bebé solo satisface otras necesidades.

Busca un grupo de apoyo donde puedas recibir más información y compartir experiencias.

Si tienes alguna consulta que realizarme, no dudes, ponte en contacto conmigo o deja tu comentario. 



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APRENDE CÓMO COLOCAR A TU BEBÉ AL PECHO


Para que el bebé reciba correctamente la leche de su madre es importante que esté bien colocado para afianzar el pezón y la areola del pecho.


Autor: Georges Lemmen

La lactancia materna es el proceso natural por el que los mamíferos se alimentan de la leche que secretan las mamas de sus madres durante su etapa infantil. Todos los animales conocen la técnica para amamantar a sus cachorros, y por eso decimos que la lactancia es instintiva.

Somos mamíferos, lactamos


En el caso de los humanos, que somos mamíferos y tenemos pechos para amamantar, la lactancia tiene además un componente cultural por el que las mujeres aprenden unas de otras la mejor forma de amamantar a sus criaturas.

Es muy habitual ver a las madres dar el pecho sentadas, con su bebé abrazado, cerca del pecho. Esta es una postura realmente cotidiana y muy extendida. En cambio, las investigaciones realizadas por Suzanne Colzon demuestran que somos animales de alimentación ventral y que como mejor nos amamantamos es sobre la tripa de nuestra madre, usando posturas preferentemente semireclinadas.

Afianzamiento espontáneo en postura semitumbada



La mejor forma de colocar al pecho a un bebé y la más cómoda, por cierto, es aprovechar nuestra forma natural de amamantar y tumbarnos entre cojines, para poder disfrutar de los minutos en los que el bebé se nutre.

El bebé descansa boca abajo sobre el torso desnudo de su madre y con la contención de sus brazos el bebé desplega sus instintos neonatales para lograr llegar al pezón y prenderse.

La madre instintivamente ayuda a su bebé a que alcance el objetivo antes, y con la libertad que le confiere esta posición, adopta el mejor ángulo y aprovecha el mejor momento para la prendida. En esta posición y dejando que el bebé se enganche solo, el acoplamiento suele ser perfecto en la mayoría de las ocasiones.

En estas posturas el bebé puede acometer mejor la succión ante problemas de succión y permite, además, descansar el periné de la madre.

Posturas tradicional acunada


En el transcurso del día podemos adoptar otras posturas para amamantar, pero siempre es importante que tengamos en cuenta que de ella depende que el bebé llegue al pecho a succionar bien, y no produzca dolor.


En todas las posiciones se debe tener en cuenta a qué altura tienes tu pecho. El bebé debe colocarse frente al mismo, de tal manera que no tenga que hacer movimientos extraños.

Siéntate con la espalda recta y observa la caída de tu pecho y dónde se situa tu areola y pezón. Puede que necesites un cojín para sostener al bebé a la altura adecuada, o que tengas que elevar tus rodillas sobre un taburete hasta lograrla o puede que no necesites ninguno. Conviene que tengas siempre a mano estas herramientas.

  • Si ya tienes tu altura, ahora vamos a ver que tu brazo tenga un sostén para evitar tensión muscular. Puede ser el reposabrazos de un sofá, o de una silla, o cualquier cojín debajo. Relájate. Coge al bebé y colócalo.
  • Tu bebé descansará la cabeza sobre el antebrazo que reposa sobre el cojín. El otro brazo y su mano te ayudará a colocar al bebé muy pegado a tí, vientre con vientre, de frente al pecho.
  • La nariz del bebé debe estar de forma ideal a la altura de tu pezón. Desde aquí el bebé va a extender la cabecita hacia atrás para asir el pecho. Esto posibilita que entre una buena porción de la areola por la parte inferior.
  • Una vez estéis preparados exprime un poco de leche y acerca al bebé (no te acerques tú). Muy cerquita del pecho, pasa el pezón alrededor de los labios, y estimula la apertura de su boca. El bebé tiene que abrirla mucho bien y extender su lengua para colocarla sobre la encía y el labio. Con decisión desde su espalda acerca rápidamente al bebé para que coja todo el pecho. Es un movimiento muy rápido.
  • Date cuenta que la cabeza de tu bebé, sus hombros y su cadera forman una línea, están en el mismo eje. El bebé ha quedado afianzado al pecho y su barbilla bien pegada al pecho. La barbilla tiene una función el el ordeño, masajea el pecho para que se drene bien.
  • Los labios deben de haber quedado abiertos, como hacia fuera, asemejando una ventosa. Esto sella el pecho y hacie el vacío. En esta postura es difícil ver si la parte inferior está correctamente volteada, pero cualquier persona puede comprobar que es así, y que incluso puede asomar un poco de lengua.
  • Puede que notes la nariz un poco pegada al pecho y te preocupe su respiración. El bebé suele moverse ligeramente para separarla. Pero si lo deseas, puedes tirar de los pies del bebé hacia abajo y la nariz quedará libre.
  • Comprueba que el bebé traga, que succiona y traga regularmente, muy coordinado y seguido, con una perfecta sincronización de la respiración, la succión y la deglución. Los carrillos se hinchan, se mueven las sienes muy profundamente, especialmente a la altura de la articulación de las mandíbulas (ATM).
  • Si tu pecho es muy voluminoso, es posible que necesites recoger tu pecho con la mano. Sosténlo formando con la mano una letra C, dejando el dedo pulgar por encima y el resto por debajo. Evita hacer la tijera, sobre todo cerca de la zona de la areola.
  • Ni en el enganche ni la succión debe doler. Si lo hace, rompe la succión con tu dedo meñique limpio, introduciéndolo por la comisura de sus labios y vuelve a empezar. Si a pesar de todos los esfuerzos el dolor persiste, solicita una valoración de la toma.

Solicita tu consulta de lactancia si tienes dudas.



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